Soledad
El sol se filtraba por la ventana, dibujando motas de polvo que caían lentas, pesadas, como diminutos fantasmas suspendidos en el aire. Mis ojos seguían su descenso y el silencio de la habitación crecía, convirtiéndose en una locura ensordecedora. Las sombras se arrastraban por las esquinas, oscuras y vacías, y mi mirada se perdía en ellas, agotada, desvaneciéndose entre los estertores del atardecer.
Comentarios