Impotencia
El coche giraba dando vueltas de campana, arrasando con violencia contra todo lo que encontraba a su paso, mientras el cinturón de seguridad me apretaba cada vez más impidiendo que me moviera, casi ni que respirara. Pero no había coche, ni cinturón. Solo mi mente y mi cuerpo paralizados. Sin saber qué hacer.
Comentarios